Zombies aztecas clásicos: Cementerio del terror

Zombies aztecas clásicos: Cementerio del terror

Ruben Galindo Jr. es uno de los directores mexicanos que más transitó el cine de terror en la década de los 80 y 90. Con «Cementerio del terror» no inventa nada nuevo, pero sin embargo logra un resultado inolvidable.

Cementerio del terror 1985

¿De qué se trata Cementerio del Terror?

La noche de Halloween nos presenta dos grupos de personajes: unos niños que pedirán «un aventón» hasta el cementerio local para cumplir un reto autoimpuesto: entrar, contar hasta cien en el centro y regresar, además de tres jóvenes universitarios que llevan a tres chicas con las que tienen intereses románticos (engañadas, diciéndoles que los acompañarían a una fiesta del “jet set”) a una enorme casona abandonada en el mismo cementerio. A ellos se suma una dupla compuesta por el Doctor Cardan, que tiene información fundamental sobre lo que está sucediendo, y el policía padre de uno de los niños del primer grupo.

¿Alguien dijo Necronomicón?

La cosa es que los adolescentes no saben cómo remontar la noche, porque las chicas están enojadas por el engaño. Encuentran un libro que si bien no es específicamente el Necronomicón, es uno de esos libros que nadie leería en un cementerio la noche de Halloween. Deciden gastarles una broma, y se dirigen a la morgue más cercana a robar un cadáver para consumar un ritual. ¿Por qué irse hasta la morgue a buscar un cadáver estando en un cementerio? No queda del todo claro, y tampoco tiene mucho sentido, pero es el hecho que detona el gran problema de la película.

Slasher zombie

Porque este cadáver que se roban no es cualquier cadáver: es Devlon, un asesino que en vida había sido adorador de Satanás. Los chicos se lo llevan minutos antes que llegue el Doctor Cardan para incinerarlo, y mediante un ritual lo traen de nuevo a la vida: es aquí cuando la película toma tintes de slasher, porque empieza a destripar a cuanta persona se le cruce. Y, además, trae con él toda una serie de sucesos paranormales: puertas que se abren, arañas que se caen y gente que se autoflagela, que ayudan a construir una atmósfera donde el peligro está latente en absolutamente todo lo que los personajes tienen a su alrededor.

Como decíamos en la introducción, la película no propone nada nuevo, pero su diferencial son los climas que genera. Galindo hace un excelente uso del montaje, apoyado en unos movimientos de cámara que colaboran con el suspenso y la tensión, además de una construcción sonora que juega constantemente con el fuera de campo y con una musicalización con elementos tanto pop como acordes de terror clásico, logrando momentos realmente escalofriantes. Y por supuesto, a pesar de su modestia presupuestaria y gracias a ese fuerte anclaje en el cine clase B, nos regala momentos de un gore intenso.


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Claro que cuando los diferentes grupos de personajes confluyen (y se suma otro grupo que no voy a spoilear pero tampoco es difícil de deducir), en el climax de la película, es imposible despegar los ojos de la pantalla, no importa cuántas películas de este tipo hayamos visto.

Ruben Galindo Jr. y sus cuatro décadas

El Dr. Cardan está interpretado por Hugo Stiglitz, que también participó de otras obras de terror mexicanas (La noche de los mil gatos de 1972 o El triángulo diabólico de las Bermudas de 1978), mientras que el director, Ruben Galindo Jr. suma varios títulos en el género, como El secreto de la ouija (1988) y  Ladrones de tumbas (1989) que toma muchos elementos de Cementerio del terror, pero a mi juicio no está tan bien lograda. Y la perlita: se dedicó a dirigir videoclips, entre los más conocidos podemos mencionar Señora de las cuatro décadas de Ricardo Arjona y Ayer de Luis Miguel.

Lamentablemente pude ver una versión online en muy baja calidad. Enciendan sus radares y si se cruzan por ahí alguna edición en DVD (o VHS, quien sabe), no la dejen pasar. Les prometo que la inversión vale la pena.

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