Morto Nao Fala: zombies brasileños

Morto Nao Fala: zombies brasileños

Morto Nao Fala

Stenio (Daniel de Oliveira) es un empleado de la morgue que puede, por algún motivo, escucha hablar a los muertos. No, no es que oye voces que no sabe de dónde vienen, sino que los muertos, acostados sobre la mesa, abren los ojos y comienzan a hablarle. Algunos no saben dónde están, otros piden venganza, otros revelan detalles sobre su muerte pero que nuestro amigo debe mantener en secreto, porque sabe muy bien que usar esa información puede causar una tragedia. Y si, establecida la regla, para que haya película se tiene que violar: usa datos obtenidos de un delincuente para una pequeña revancha personal, cuyas consecuencias ponen en riesgo todo su universo.
Morto nao fala es todo un hallazgo, tiene muchos puntos a su favor. La trama es atrapante, uno genera empatía de inmediato con los personajes aún comprendiendo su complejidad y sus contradicciones. Stenio  no es el mejor padre, ni el mejor marido, y menos el mejor empleado, pero a pesar de sus defectos (y apoyado por los personajes secundarios) se carga la trama al hombro y el espectador no duda en acompañarlo, esperando que a través de la peripecia logre algún tipo de redención. Esto funciona, por supuesto, porque en contraste aquellos personajes que podrían considerarse como sus oponentes, encabezados por su esposa Odete, son peores: más oscuros, con menos principios y con más, mucha más maldad.
Los lugares por los que transitan los personajes son completamente sórdidos y perturbadores, tanto que la morgue es el que menos te altera: genera la sensación, incluso, que es el único lugar donde los personajes están a salvo.
El recorrido propuesto es sórdido y brutal, mostrando sin dar vueltas que en todos los lugares donde hay vida hay por lógica, también muerte. La inclusión de los hijos de Stenio en la aventura logra que el terror alcance picos muy altos: son pequeños, están indefensos, y su padre no es la figura más apta para asegurar la supervivencia.
Algo importante, a destacar, y quizás la principal fortaleza de la película, es que nunca pretende dar explicaciones sobre por qué Stenio puede hablar con los muertos o, mejor dicho, por qué ellos pueden responderle. No hay flashbacks a rituales satánicos, ni a abuelas explicándole el don, ni a experimentos fallidos. En una época donde el cine se empeña en sobreexplicar y justificar todo, que no se insista sobre los motivos de «poder» de Stenio cobra un valor adicional. Esta misma omisión es lo que permite que la acción se focalice solo para adelante, en el problema ocasionado y en cómo resolverlo. Y, si vamos al caso, saber este por qué no aportaría nada a la trama.
Las actuaciones están también a tono con la propuesta, sobresaliendo Odete (Fabiula Nascimento), esposa de Stenio, quien atraviesa momentos de diferente intensidad dramática que le permiten mostrar una versatilidad absolutamente convincente.
Denninson Ramalho, el director, ya es conocido dentro del género por haber dirigido una serie de cortometrajes con recorrida festivalera desde 1998, además de ser guionista en diferentes proyectos.

Morto Nao Fala (o The Nightshifter) es una gran propuesta, y atrapante en sus casi dos horas de duración. Estén atentos si la ven en algún festival especializado porque estas películas, lamentablemente, no suelen llegar a nuestras salas.





 

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