De escritor a escritor: entrevista a Lucas Berruezo

De escritor a escritor: entrevista a Lucas Berruezo

Conversación con Lucas Berruezo en la que nos adentramos en su proceso creativo, sus futuros proyectos y su paso por el terror.

Francisco Rapalo: Cuando se entrevista a un escritor de terror, casi siempre se arranca de la misma manera: “¿Por qué este género?”. Y las respuestas suelen ser similares, que porque lo atrae, que porque de chico formó su imaginería con el cine de terror, que porque era lo prohibido. Pero a los autores de otros géneros no se los interroga por le motive de sus obras. Hay una fascinación externa (no sé si coincidirás), una especie de fetichismo psicologista por entender la atracción hacia el lado oscuro de la vida. Entonces, prefiero arrancar de otra manera, Lucas:

¿Por qué la literatura y no el cine, la pintura o el teatro?

Lucas Berruezo: Para serte honesto, no fue una opción entre otras. No pensé “literatura o cine” o “literatura o pintura”. La verdad, siempre me gustaron las historias, y prefería leer libros a ver películas o a ir al teatro. Entonces, cuando quise contar mis propias historias, la literatura se presentó como el camino más natural para mí. Eso por un lado. Por otro lado, también es cierto que, durante mi adolescencia, mi familia pasó por una situación económica muy delicada. Mis viejos eran fabricantes de ropa, y con el “uno a uno” y el aumento de las importaciones en los 90 se fundieron.

Pasamos momentos difíciles. Los libros que yo leía los sacaba de la biblioteca de Haedo. Los pocos que iba teniendo me los regalaba un tío. No había plata para esas cosas. Por eso, me estoy dando cuenta ahora, narrar historias se presentaba como la posibilidad más “barata” y, por ende, más accesible. Durante un tiempo, incluso, en casa no tuvimos televisor, mucho menos podía esperar tener una video filmadora. La literatura sólo necesitaba papel y birome, y así fue como empecé a escribir (al poco tiempo pasé a una máquina de escribir vieja que había pertenecido a mi abuelo). Nunca se me cruzó por la cabeza estudiar cine o hacer un corto, no tenía recursos para eso. ¿Por qué literatura entonces? Porque nada me gustaba más y porque, aunque no hubiese sido así, no me alcanzaba para otra cosa.

F. R.: Es decir, si analizamos la elección del medio, más allá de una intuición primaria, hay una serie de condicionantes que limita las elecciones, aunque es imposible a posteriori decir cuánto es que elegimos y cuánto es que se impone. Hoy los medios están medianamente democratizados, además que literatura y cine son inseparables: uno trabaja en el cuento o la novela con el imaginario popular del cine, sobre todo en un género como el terror.

¿Qué películas te influenciaron, si es que alguna, en tus últimos trabajos?

L. B.: Totalmente de acuerdo con vos, Francisco. Que yo haya elegido la literatura (o que ella se haya impuesto silenciosamente por las circunstancias) no implica que el cine no haya ejercido su influencia. De alguna manera es como vos decís, cuando uno escribe un cuento o una novela, el cine y su forma de contar una historia están presentes. Por esto mismo, desde la aparición del séptimo arte, la literatura ( y, como afirmás, especialmente la literatura de terror) se volvió en gran parte cinematográfica. Mientras que la literatura alimentó al cine con material para sus adaptaciones, el cine alimentó a la literatura influyendo en su modo de crear historias. Lo que, por otra parte, abre toda una serie de incógnitas sobre la función y las posibilidades de la literatura. Pero respondiendo a tu pregunta, siento que la influencia que el cine tiene sobre mi trabajo es bastante silenciosa.

Está presente, digamos, de manera abstracta, general, y no concreta con una u otra película. Cuando escribo una historia, el cine está ahí, irremediablemente, aunque no piense en él. No obstante, si tuviera que mencionar alguna película que sienta que haya dejado en mí alguna huella, podría destacar Los otros, de Alejandro Amenábar (en lo que se refiere a la construcción de una atmósfera aterradora) o la primera entrega de Volver al futuro (en el suspenso que logra mantener, incluso después de haberla visto innumerables veces). Pero ambas, junto con otras, son para mí guías que enseñan desde las sombras, como un maestro que, luego de haber impartido una lección con su propio ejemplo, deja al alumno para que éste encuentre su propio camino.

F. R.: Los que te seguimos en las redes sociales hemos sido anoticiados de que este año terminaste de escribir una novela de terror monstruosa por su extensión (mil páginas aprox.). Supongo que podés contarnos poco, o que querés contarnos poco sobre ella, para mantener el misterio y porque el proceso editorial es tremendamente lento. Pero lo que me interesa es conocer tu proceso creativo.

¿Cómo encarás un proyecto así? ¿Sos un escritor organizado o caótico? ¿Cómo llegó a vos esta historia y cómo la estructuraste en el espacio de una novela?

L. B.: No tengo problemas en contarte de qué va la historia de esa novela porque todavía no la entregué a ninguna editorial para publicarla. Esto por dos motivos. En primer lugar, sé que el mercado editorial argentino no es amante de las novelas largas, y ésta lo es (más de mil páginas, como dijiste. De hecho, más de mil doscientas). Y en segundo lugar, porque todavía tengo mucho material acumulado (cuentos, nouvelles y novelas) que me gustaría que salieran antes.

En fin, la novela en cuestión se llama Insania, y es algo así como un “apocalipsis psicológico”. Recuerdo el momento en que se me ocurrió la historia. Estaba en un bar, en Castelar, tomando un café en una de mis horas libres en el colegio en donde enseño literatura. Mientras miraba por la ventana, me hice la siguiente pregunta: “¿Qué pasaría si todos se volvieran locos en el mismo lugar, al mismo tiempo? ¿Qué pasaría si eso que vemos en la televisión o leemos en las noticias que pasa en distintos lugares del mundo, en distintos momentos, pasara todo acá y ahora?”. Y pum, ya tenía la historia. Después fue escribirla, proceso que me llevó varios años.

Con respecto a tus preguntas, trato de ser un escritor organizado, pero la verdad es que me sale bastante poco. Siempre tengo como objetivo escribir, como mínimo, mil palabras por día (hasta tengo un Excel en el que llevo una cuenta rigurosa), aunque raramente cumplo con el objetivo. Soy padre de dos chicos chicos, y la vida de padre, esposo y profesor me lleva a escribir no cuando quiero, sino cuando puedo. Así, hay días en los que no escribo nada y otros en los que escribo cinco mil palabras. Hago lo que puedo cuando puedo. Al menos por ahora, mi vida no me permite ritos ni rutinas.

Después, en lo que se refiere a la estructuración de la novela (tanto de ésta como de cualquiera), simplemente me dejo llevar por la historia y por los personajes. Así es como suelo escribir. Permito que la historia y los personajes me sorprendan. No suelo planificar demasiado, porque me aburriría escribir una historia de la que ya decidí hasta los más mínimos detalles. Lo divertido, para mí al menos, es dejar que la historia se cuente, utilizándome como canal. De esa manera, yo me sorprendo tanto como después, espero, se sorprenderá el lector. Y no sólo eso. También espero conocerme más a medida que las páginas se van multiplicando.

F. R.: Creo que hasta el escritor más planificador del mundo va encontrándose, va abriéndose paso entre la maleza, porque las historias son dinámicas, fluyen, se ponen a prueba escribiéndolas, en la acción.

En cuanto a la temática de tu novela inédita, noto una tendencia en tus obras hacia un terror más psicológico, ¿es esto así? ¿Lees autores contemporáneos del género? ¿Notás paralelismos con alguno?

L. B.: Para serte honesto, dudo bastante en considerarme un escritor de terror. Al menos uno que escribe exclusivamente terror. Sin embargo, no siento esa duda al decir que todo lo que escribo es, de alguna manera, psicológico o, incluso, existencial (quien me siga en Instagram verá que abundan los microrrelatos “existenciales” y los poemas de amor). Cuentos como “Un caso de Bullying en el campamento” o “El accidente” (los dos publicados en la web por la revista española Periódico Irreverentes) difícilmente puedan ser considerados de terror, aunque muchos lectores me han confesado haberse sentido horrorizados al leerlos.

Y esto se debe, supongo, a que escribo sobre lo que me asusta, sobre lo que me hace mal: enfermedades, accidentes, la muerte misma, la pérdida de un ser querido, la soledad, la angustia, la maldad, el amor… De esto tratan mis relatos. A veces, estas obsesiones dan como resultado historias de terror, a veces no. Pero siempre las abordo desde un punto de vista psicológico y existencial (lo que, tal vez, hace que, sean de terror o no, suelan dar miedo).

Por otra parte, sí leo autores contemporáneos. Desde autores de éxito internacional como Stephen King o José Carlos Somoza hasta colegas de estos pagos como Pablo Martínez Burkett, Gonzalo Ventura, Gastón Intelisano o Patricio Chaija, entre muchos otros. En la actualidad, se están escribiendo libros verdaderamente interesantes. Te podría mencionar, además, Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica o La lengua de los geckos de Fabián García. O autores que, ya con su primer libro, me han gustado mucho, como es el caso de Mauro Yakimiuk con Esos no son todos los vicios. Hay mucho para leer y lamentablemente el tiempo del que disponemos es limitado, pero editoriales independientes como De La Fosa, Muerde Muertos o Azul Francia, por nombrar algunas, siempre me generan interés. Y para redondear, de todos los escritores aprendo algo y con todos disfruto. Uno nunca está solo cuando escribe, y mucho menos cuando lee.

F. R.: Para cerrar esta entrevista, quisiera que nos recomiendes una película y un libro a todos los que hacemos Terror.com.ar y a los lectores, algo que nos haga asociación a Lucas Berruezo, a tu obra o a tu estilo.

L. B.: Me encantaría. Una película que me gusta mucho es 1408, dirigida por Mikael Håfström y basada en un cuento de Stephen King. Y con respecto a un libro, te menciono mejor dos. Por un lado, no dudo en recomendar Muerde Muertos de los hermanos Carlos y José María Marcos, una verdadera joya, y por otro también me gustaría incluir Los muertos del Riachuelo de Hernán Domínguez Nimo, que salió hace poquito. Los dos me gustaron mucho.

lucas berruezoLucas Berruezo (Buenos Aires, 1982) es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, docente y escritor. Publicó la novela Los hombres malos usan sombrero (Muerde Muertos, 2015) y el libro de cuentos Frente al abismo (Ediciones Erradícame, 2017). Además, sus relatos y artículos fueron incluidos en distintas antologías y circulan por la web en revistas como Insomnia, miNatura, Kundra, Nadie es cool, Axxón y Periódico irreverentes. Gestiona El lugar de lo fantástico, un espacio web dedicado a la literatura y el cine de terror.

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